Llegamos a la tarde, algo tarde, pero no tarde. Esos momentos que te acompañan siempre, cuando, muy lejos de casa, sientes que estás como en casa. No hay palabras para describir esas seis horas, hasta las deoce de la noche, en que se me acabaron las pilas. pero en el corazón, llevaba mucha más energía que la que uno piensa a veces que puede contener.
Bonita tarde.
SAlut, y gracias a todos por todo.
Laure.
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